Conseguí el amor en tu mano,
entre perfume de mirra
y un pedazo de pan ensangrentado.
Entre la soledad del que se aísla desdichado,
mirando una silueta de hombre a un costado
y en el otro un tormentoso recuerdo anhelado.
me distes tus caricias en el suelo,
desarropandome la cobija del desahuciado
vi allí la luz negada por mi pecado...
Eres desde ese momento mi alta colina
mi refugio, el cielo despejado,
el agua que me sacia y el pan que me calma.
Es por ello que la obra regreso al ingeniero del alma
y mi visión del mundo a sido reparada,
ahora no veo mi desdicha
veo la oportunidad de ser mejor cada día.
tu me orientas con tu libro de palabras dichas
y se goza ahora el alma mía,
ahora soy enviado a compartir el pan
y mojar con mis lágrimas, las heridas de otros hombres,
embajador de la esperanza soy en tu nombre.
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