El ruido maligno del silencio
Me hizo recordar
Tú mano alejándose sin parar
En medio de un comienzo
La taza se calló de la mesa
Derramando todo el café
Mi única recompensa es,
Recordándole como fue,
Una sombra inmediata a la ilusión
La torpe ausencia de tu compañía.
Aquellas notas de esa ocasión,
Pasada la lluvia irracional del día
Rompiste el imán del misterio
Lo más serio
Motivos para morir de nuevo
cada instante por cada segundo
Así, lanzar un corazón lo más profundo
A la nada...
Ya no eres mi hada
Este cuento ya es un relato criminal
La descripción neurótica del asesinado
Tanto construir mi obrar magistral
Para morir ciego y enamorado...
@afrorigen
domingo, 16 de octubre de 2016
Crimen ilusionado
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